El propósito de este blog

En contraste con la foto de mi bio, que se puede considerar seria, profesional, os presento esta. Relajada, distendida, de andar por casa. Personal. Así quiero que se me vea en este blog.
Desde que comencé a ejercer la Medicina, ha crecido en mí una idea que se ha acentuado en estos últimos años de profesión, al tratar cara a cara con pacientes de todo tipo: diferente nivel cultural, raza, edad... Pero la mayoría de ellos con un nexo común: apenas entienden "de qué va el corazón", aunque saben que es probablemente el órgano más vital del cuerpo humano. Esto conlleva la mezcla de conceptos por la famosa "falsa información" y la falta de comprensión de los problemas cardiacos (que son muchos y muy diferentes). Por tanto, los pacientes acaban cometiendo errores garrafales en la prevención y tratamiento de su propia enfermedad.
Es de vital importancia, en todas las dolencias, que la persona comprenda en mayor o menor medida en qué consiste su condición, además de que es su derecho como paciente. En ocasiones, la vía de comunicación entre médico-paciente se ve interrumpida por muchos factores: tiempo limitado de consulta, dificultad para hacerse entender, poco interés uni o bilateral, falta de confianza en el profesional...
Al final, quedan en la mente de nuestros pacientes mil dudas sin resolver, mitos falsos que llaman más la atención que las realidades y la evidencia científica y, en resumen: el paciente no sabe lo que tiene. No sabe la medicación que toma ni por qué la toma. No sabe cómo ha llegado a padecer esa enfermedad o si puede ayudar a mejorarla o a prevenir nuevos eventos cambiando según qué hábitos de vida.
LO CUAL ES LO MÁS IMPORTANTE. Porque los médicos curamos, sí. Recomendamos, también. Consolamos, lo intentamos. Pero cuando nuestros pacientes salen por la puerta de la consulta, el verdadero trabajo en casa, en su día a día, lo tienen que hacer ellos.
Empecemos. ¿En qué puedo ayudarte?
